Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez Vera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Sánchez Vera. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de septiembre de 2012

Adaptándose a vivir sin su pareja. Viudedad y su relación con la vejez en España (II)



Continuando con el tema tratado en la anterior entrada, el libro : "Viudedad y vejez. Estrategias de adaptación a la viudedad de las personas mayores en España"  dirigido por Pedro Sánchez Vera nos ofrece una serie de conclusiones extríidas de un estudio cualitativo realizado a personas que por su profesión u otras razones tienen un contacto directo con éste colectivo.
De estas conclusiones vamos a hablar a continuación:

 - Se nos plantea las diferencias de asumir la viudedad en un entorno rural, donde éste hecho es percibido como más llevadero por la mayor calidad en las relaciones sociales así como por una menor necesidad económica; a asumirla en un entorno urbano; donde los factores positivos estarían en una mayor oferta cultural y de ocio, así como de servicios asistenciales.

-Entre las estrategias utilizadas para la adaptación a la viudedad se nos habla de varias cosas:
  • por parte de las mujeres, éstas están más involucradas en el cuidado de su familia; es decir de los hijos y nietos.
  • por parte de los hombre, mayores obstáculos para adaptarse a este nuevo rol tanto por las dificultades para realizar las tareas del hogar, así como para acercarse a los hijos y nietos.
  • las relaciones de ocio cobran un papel muy inportante a la hora de socializarse y relacionarse con otras personas en la misma situación, incluso hay viudos/as que no están cerrados a poder emparejarse de nuevo, muchas veces ésto esta vinculado al poder adquisitivo y al nivel cultural de la persona.
-Entre las circunstancias en las que se da la viudez destaca :
  • Aunque la edad promedio para enviudar es alrededor de los 64 años, la viudez es algo más tardía en las zonas rurales ( 65.59 años de promedio ), que en las zonas urbanas ( 63. 03 años ).
  • Las personas que perdieron al cónyuge de repente, fueron viudas a una edad más joven ( 61.49   años ) que las que sus parejas fallecieron después de una larga enfermedad ( 64.90 años ).
  • En relación a la forma de enviudar, entre las personas mayores en el 56 % de los casos su cónyuge falleció después de una larga enfermedad; un 19% refiere que la causa de la muerte fue "la edad". Por tanto, las tres cuartas partes de los mayores pudieron hacerse a la idea de que iban a perder a su pareja algún tiempo antes de que ocurriera. Un 25% declara haber enviudado de repente, bien porque el cónyuge tuvo una rápida enfermedad en el 21% de los casos, o bien porque falleció en un accidente en el 4% restante.
  • Los motivos que desencadenan la muerte de la pareja no son muy dispares en relación a la edad actual de los mayores, ni su lugar de residencia, ingresos, nivel educativo, forma de convivencia ni ningún otro rasgo sociodemográfico.
-Entre las consecuencias inmediatas de la vejez destacaremos:
  • Tiempo necesario para reorganizar la vida:  la mitad de las personas entrevistadas dice que le costó mucho tiempo reponerse, e incluso un 31 % dice que no se ha repuesto a día de hoy. Un 24% rehizo su vida en poco tiempo.
  • Entre los problemas fundamentales aparecidos tras enviudar el principal que destacan las personas encuestadas es la soledad, seguido a mucha distancia por el empeoramiento de la posición económica, y más lejanos se citan el control social sobre las acciones, dificultades en materia doméstica, reorganización del tiempo o desvinculación social.
 Quisiera aporvechar la entrada para dar cabida a las distintas asociaciones que en España se han formado en torno a éste colectivo, destacando como más numerosas las asociaciones de viudas, en general con objetivos de fomento de las relaciones sociales ( ocio y tiempo libre ) y de defensa de sus derechos, con especial hincapié a los económicos; mientras que entre el colectivo de viudos es más difícil encontrar asociaciones sólo de éstos, y muchas veces se engloban dentro del colectivo de personas separadas y divorciadas:

  1.  Agrupa a las asociaciones y federaciones de mujeres viudas que existen en España, con el fin de promover la formación integral de éste colectivo y la dotación de recursos para su participación activa en la sociedad. Ésto se trabaja a través de una serie de programas ( información, asesoramiento y atención; formación; fomento de la cultura, acción social...) y su encuentro con las delegaciones regionales en asambleas nacionales y regionales.

    Asociación para la defensa de los derechos de las viudas en esta zona de Cananbria, así como para la promoción y la integración de dicho colectivo.Estaría localizada en Castrourdiales.

    Serían muchos más los datos que se podrían resaltar, pero os invito a que seáis vosotros los que los descubráis tanto con la lectura de este libro como a través de las experiencias y relatos de éstas personas.

domingo, 26 de agosto de 2012

Viudedad y su relación con la vejez en España (I)

Estamos poco acostumbrados a abordar el tema de la viudedad en el día a día, y no es frecuente encontrar reportajes, artículos o libros que nos acerquen al tema.
En relación al aumento de la esperanza de vida del que ya hemos hablado en anteriores entradas estaría también el aumento del número de personas viudas.
Veamos algunos datos de las personas mayores viudas en España que nos ayuden a situar a esta población dentro del conjunto español:
  • En los últimos veinte años la población de personas mayores de 65 años (entre los cuales se encuentran la mayoría de los casos de viudedad) ha crecido un 50% : son  siete millones y medio aproximadamente del total de los casi 45 millones de habitantes que había en España en enero del 2006.
  • En el censo de población del 2001 hay algo más de dos millones y medio de personas viudas mayores de15 años, es decir, el 7,4 % de la población. De ellas 470.123 personas ( el 17,1% ) son hombres y 2.273.123 (el 82,9%)  mujeres.
  • De cada cien situaciones de viudedad en España registradas en el Censo de Población del 2001 casi las dos terceras partes pertenecen a mujeres mayores de 65 años y el 15,36 % lo forman mujeres de de 45 a 64 años. 
  La vejez y la viudedad son procesos adaptativos, y por tanto no todas las personas están igualmente preparadas para afrontarlos. El sociólogo y pensador francés Bourdieu nos dice que los hábitos de las personas, el "capital cultural" y material y las redes familiares y sociales mantenidas a lo largo de la vida constituyen un "estilo de vida" propio de cada persona que marca la adpatación a la viudedad.
El "capital cultural" según él, sería el conjunto de cualificaciones intelectuales producidas por el medio familiar y el sistema escolar tratadas como un instrumento de poder para el individuo.

Desde una perspectiva sociológica podemos hablar de varias teorías en la relación de adaptación a la vejez, que nos permiten entender como cada persona se amolda a la vejez y a la viudedad:

1.Teoría de la desvinculación: Formulada en el año 1961 por Eliane Cumming y William Henry, propugnan la teoría de que el proceso de envejecimiento se vincula con un proceso de "retiro", así entendido por la persona y que acaba asimilando (Teoría del Disengagement). Según esta teoría el envejecimiento consiste en un inevitable desentendimiento mutuo, por el cual disminuye la interacción entre el que envejece y el resto de componentes del sistema social al que pertenece. Sus consecuencias serían:
  • Cambio en el número de personas con el que se relaciona y núcleos más reducidos.
  • Cambios en la forma de interacción.
  • Cambios en la personalidad del individuo; como resultado de la disminución de relaciones conm los demás y aumento de la preocupación por uno mismo.
Este modelo actualmente no se califica como natural e inevitable, ya que cada vez hay mayor porcentaje de personas mayores uqe no corresponde a los criterios que se describen.

2.Teoría de la actividad: Hasta la Teoría del Disengagement los gerontólogos trabajaban con fines prácticos, con la búsqueda de una mejor adaptación a la ancianidad con una vida activa y el dasorrollo de actividades para el tiempo libre.
Ese enfoque recibe el nombre de "Teoría de la actividad". Havighurts (1961), máximo representante de esta teoría, recomienda a los ancianos que adopten cualquier actitud o comportamiento beneficioso para su equilibrio, cristalizando en la "teoría del envejecimiento sin trauma" (successful aging).
Se encontraría en el polo opuesto a la "teoría de la desvinculación". Esta teoría es criticada ya que dicen que lo único que propugna es prolongar en el terreno gerontológico los valores típicos de la clase media, fundamentalmente actividades manuales, gimnasia... Su autor replica a las críticas con el afinamiento en la  "teoría del envejecimiento sin trauma" (successful aging).
 
3.Teoría de la continuidad: Estaría en la misma línea que la "Teoría de la actividad", donde todo lo que el individuo aprende e intorioriza en el proceso de socialización forma parte de su personalidad y estilo de vida y permanece hasta el final de la misma.
Lo que defiende esta teoría es que a medida que vamos envejeciendo nos vamos haciendo más a aquello que ya éramos. Las personas tenderán a continuar más que a cambiar, siempre que las demás condiciones permanezcan estables.
Esta teoría también tiene críticas, dice Covey (1981) que para poder tener continuidad en el estilo de vida de una persona se necesita que el indiviudo posea unas determinadas características individuales que sean compatibles con determinadas exigencias de la estructura social.

En relación al tema que estamos tratando el libro : "Viudedad y vejez. Estrategias de adaptación a la viudedad de las personas mayores en España"  dirigido por Pedro Sánchez Vera nos ofrece una serie de conclusiones extraidas de un estudio cualitativo realizado a personas que por su profesión u otras razones tienen un contacto directo con éste colectivo, las cuales trataremos en una próxima entrada.

Este colectivo de personas representa, como hemos visto, una parte importante de la población, personas que se han de adaptar a una nueva realidad  y que  lo harán en función de las características que les rodean y de su propia forma de entender la vida.